jueves. 04.06.2026
TRIBUNA

No olvidar a Gaza: la paz “fake” de Trump

Se ha alcanzado la que podríamos llamar “paz en el cementerio”. Una fase de destrucción total de un territorio con genocidio incluido nunca vista desde la II guerra mundial.

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La supuesta paz en Gaza establecida por Trump y Netanyahu no es más que un frágil alto el fuego sobre un territorio devastado y una población sometida durante dos años a una política planificada de genocidio por parte de Israel con el pleno apoyo de los gobiernos de Estados Unidos.

Por principio una paz se acuerda entre las partes beligerantes y aquí es impuesta por una potencia Global como EEUU y su satélite guardián en la región, el estado de Israel.

En este presunto acuerdo de paz falta una parte, la representación del pueblo palestino, sino no es una paz sino un diktat. Y ello a pesar de las salutaciones del occidente global, en muchos casos sin convicción, porque es mejor un alto el fuego unilateral que la continuación de las matanzas.

El objetivo de EEUU es claro, defender los intereses de Israel que son sus propios intereses, mantener su “gendarme” militar en la región

Sin embargo, este supuesto plan de Paz con ausencia de las NNUU y de los representantes de la sociedad agredida no permite augurar una solución que dé satisfacción a la parte más débil es decir a Palestina.

Todo acuerdo que no se base en un reconocimiento de los dos estados el israelí y el palestino con fronteras mutuamente reconocidas no permitirá creer en una solución duradera. Y no estamos ni de lejos en esa situación.

Estamos simplemente ante un alto el fuego, que no es poco después de tanta atrocidad, pero que no dibuja una solución de futuro. El objetivo de EEUU es claro, en primer lugar, defender los intereses de Israel que son sus propios intereses, mantener su “gendarme” militar en la región. Y un segundo objetivo un alto el fuego que le permita afianzar su relación con las autocráticas monarquías sunníes de la península arábica, salvándoles la cara con el cese del genocidio, de momento.

Se limita a establecer una autoridad técnica sin concretar, supervisada por una autoridad superior dirigida por el propio Trump

Que futuro le espera a Gaza y el conjunto de Palestina. Debemos valorar el desprecio de Trump hacia el estado palestino, y la nula voluntad de paz del gobierno de Israel, con su negativa a reconocer un estado palestino. Ello se manifiesta de forma clara en la negativa israelí de liberar a Marwan Barghouti, el político preso desde hace más de veinte años y a quien todos reconocen la capacidad y la autoridad moral de poder negociar un acuerdo de paz para el reconocimiento de los dos estados.

Pero ni Israel ni su mentor americano desean solventar el conflicto tan sólo salir de una situación que estaba ya alcanzando cotas de movilización importante en contra de la visión diaria de un genocidio retransmitido en directo a la urbe global.

Sólo necesitamos destacar la falta de soluciones reales para finalizar el conflicto que no se dibujan en el plan de paz. Un supuesto plan de paz diseñado únicamente por una de las partes y cuyo objetivo es desactivar la repercusión mundial de la masacre y establecer un hipotético programa de reconstrucción de Gaza que no se sabe con qué intención y al servicio de quien. Se limita a establecer una autoridad técnica sin concretar, supervisada por una autoridad superior dirigida por el propio Trump, con el objetivo de reconstruir Gaza, obviando la dificultad de reconstruir un lugar totalmente devastado y en ruinas donde malviven dos millones de gazaties palestinos, y todo ello obviando conscientemente toda intervención de la Autoridad Palestina.

A la vez no se habla en ningún momento de solventar el problema real existente, la necesidad, defendida por la inmensa mayoría de las naciones representadas en Naciones Unidas, de reconocer el Estado de Palestina.

El “diktat” del mal llamado Acuerdo de Paz de Trump y Netanyahu no es más que un “fake” cuyo objetivo es como hemos dicho lavar la cara a las reaccionarias monarquías arábicas ante la opinión pública

En el plan de Paz no se habla del fondo del problema del hecho de que un tratado de paz verdadero debe partir del reconocimiento de los dos Estados Israel y Palestina, sino todo serán parches momentáneos. Porque mientras se habla de “alto el fuego” en Gaza se multiplican las acciones de “colonos” y soldados israelíes en Cisjordania, ocupando terrenos y expulsando a sus pobladores palestinos, es decir tratando de impedir “de facto” la existencia de un futuro estado palestino y despreciando a una deteriorada “Autoridad Palestina” con sede en Ramalla.

El “diktat” del mal llamado Acuerdo de Paz de Trump y Netanyahu no es más que un “fake” cuyo objetivo es como hemos dicho lavar la cara a las reaccionarias monarquías arábicas ante la opinión pública mundial, así como a países árabes satélites de EEUU como Egipto o Marruecos. Acabar con las atrocidades, reestructurar la destruida Gaza, con inversiones occidentales, seguramente de países europeos, instaurando un protectorado americano en la zona, acallar la indignación mundial existente, e impedir la existencia de un estado palestino.

Este es el objetivo del llamado “acuerdo de paz”, un acuerdo como hemos dicho sólo suscrito por Trump y su socio israelí, y con los parabienes de los europeos que comenzaban a estar inquietos ante las movilizaciones populares.

Un Alto el Fuego mal llamado “Acuerdo de Paz” que tiene un único perdedor, el pueblo palestino y la solidaridad internacional derivada de las atrocidades diariamente perpetradas y retrasmitidas a todo el mundo.

Se ha alcanzado la que podríamos llamar “paz en el cementerio”. Una fase de destrucción total de un territorio con genocidio incluido nunca vista desde la II guerra mundial y que comenzaba a horrorizar a todo el orbe. 

Ahora se tratará, si es posible, de que el tema de Gaza desaparezca poco a poco de las noticias de cabecera de los medios. Con un Trump “salvador”, con un Israel fortalecido, con unas monarquías arábicas satisfechas, y con un occidente con su mala conciencia salvada.

Pero no es difícil de creer que todo este panorama idílico para los “trumpistas” puede torcerse en un futuro no lejano por dos razones: la continua ambición de los “halcones israelíes” que sueñan con reconquistar el “gran Israel” y por la resiliencia del pueblo palestino que querrá impedir a toda costa una nueva y definitiva “nakba” peor que la de 1948.

Es una obligación de toda la gente de progreso, en nuestro país y en el mundo entero mantener la llama de la solidaridad con Palestina, y que en estos tiempos sombríos donde la involución aparece en todos los horizontes no nos hagan olvidar la obligación de mantener la llama de solidaridad con el pueblo palestino.

Recordemos que pese al alto el fuego continúan asesinando personas en Gaza y lanzando ataques violentos en Cisjordania.

No olvidar a Gaza: la paz “fake” de Trump